Demos: pueblo. Kratos: gobierno. Esto es lo que nos enseñan desde niños en la escuela. Nos dicen que el significado de la democracia es: el gobierno del pueblo por el pueblo. Sin embargo, la realidad es más triste.
Generalmente pensamos que la separación del Estado y la Iglesia ha sido un gran logro y un avance para los Mexicanos. Que ya no tenemos que sujetarnos desde la infancia a un programa de adoctrinamiento el cual era usado para implantar ideas falsas en las mentes de los ciudadanos, ideas que terminaban ser un método de esclavitud.
Pero como ha pasado en muchas ocasiones de la historia, se ha puesto un mal en lugar de otro mal. Es ahora el Gobierno el encargado de adoctrinar a la población, comenzando en las escuelas, y continuando con los medios masivos: televisión, radio, periódico. Es increíble la suma millonaria que se dispone con recursos públicos para promover la “idea” de la democracia.
Sin embargo, es un hecho que la democracia, hoy por hoy, es un concepto hueco, un método para que unos pocos ejerzan poder sobre la gran mayoría de la población, no muy diferente de como se hacía en la época de la colonización. La única diferencia es que en la actualidad la población tiene la “sensación” de tener el control sobre sus gobernantes, sensación que es fundada y reforzada con los métodos ya mencionados.
Un ejemplo claro de la falsedad de la democracia está en las elecciones, y muy precisamente en el número de votos que obtienen los candidatos. Es de conocimiento común, o por lo menos nos han hecho creer, que en una democracia, la mayoría manda. La palabra “mayoría” significa el 50 por ciento más uno. Pero, ¿la mayoría de qué? Si regresamos a la raíz de la palabra, recordamos que “demos” significa “pueblo”, entonces estamos hablando del 50 por ciento más uno de la población, sin excluir a nadie.
Curiosamente, si analizamos el caso de la reciente elección para gobernador del Estado de Chihuahua, llevada a cabo el pasado 4 de julio, y si hacemos unos simples cálculos de cifras que están disponibles públicamente, vemos que el ganador de la elección recibió un total de 543,178 votos, y observamos que la población del Estado de Chihuahua es de 3,241,444. Esto quiere decir que el próximo gobernador recibió el apoyo del 16.75 por ciento de la población del Estado.
¡¿Qué carajos?! El 16 por ciento está muy lejos del 50 por ciento más uno, y aún así le han dado la constancia de MAYORÍA a un idiota que muy probablemente tiene ataduras con el crimen organizado, y todavía nos quieren hacer creer que vivimos en una democracia.
No es posible tener un Juárez limpio si el sistema de gobierno esta fundado en una telaraña de manipulaciones y mentiras.
martes, 27 de julio de 2010
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